“Siempre”…

Blek.
2 min readDec 12, 2022

Ser ¿Quién soy yo en este momento? La inequívoca tristeza, el desconsuelo y los suspiros que se escapan lanzándose al vacío de la ventana mientras con entereza me dices adiós, la noche amarga, el día eterno, o el vacío de saber que siempre es igual a muy pronto, a un hasta luego.

Irreal, me rehúso a pensar que somos transeúntes cuando amamos, aunque la vida se empeña en demostrarme una y otra vez que el fuego no quema para siempre, que el silencio aguarda y que las risas, tras la euforia del momento se apagan, que la vida sigue, que el sol se oculta, aunque tú te hayas ido.

Evito pensar en ti, en lo que fuimos, en las promesas, los días lluviosos, las películas, las canciones que siempre repetías, como ilusos nos prometimos el mundo, aunque el mundo no era tuyo, ni mío, tiré los chocolates de la alacena, me bebí tu vino favorito, lavé las sábanas y oculté las bragas que olvidaste.

Mentí, obviamente mentí cuando te dije que estaría bien, desde ese día no ha parado de llover, aunque nunca antes hubo sequía como esta, huyo de la realidad bebiendo, durmiendo, aunque el corazón te reclama, en cada esquina, en cada letra, en estas palabras, en cualquier lugar, siempre estás tú.

Preciso de fingir mientras exorcizo mi alma de ti, recorrer los pasillos de las tiendas y pensar que tal vez, en alguna vuelta, en algún sitio entre las verduras y el cereal, me encontraré contigo y entonces, dirás que me extrañas y yo diré lo mismo, reiremos y volveremos juntos a casa, como siempre.

Ruge el silencio del pasillo y mis ojos deciden mantenerse expectantes a la oscuridad, las figuras del techo de mi habitación siempre son sobre ti, sobre tu cadera, sobre tus labios y puedo escuchar aún, si lo intento, tu respiración a mi lado, aunque no estés.

Entrañable, tu último mensaje, la última vez que pronunciaste mi nombre, que escribiste en un papel sobre mi, tus ojitos mirando fijo mi humanidad, tu gemido al amar. Vertí el champú que olvidaste, el agua de la regadera lo arrastró al desagüe, y me quedé allí, empapado, repitiendo lo mismo, lo de siempre: tu nombre.

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Blek.

Suelo escribir sobre nada, porque nada se siente.